Como decía Coppola, solo son negocios

23 de septiembre. Día Internacional contra la explotación sexual y la trata de personas

¿A quién le importa una mujer migrante, sin papeles, que no puede votar, pobre y puta? Esta es la cara del grueso de la prostitución (y de la trata) en nuestro país. Mujeres que llegan de territorios con graves situaciones políticas y sociales para ser explotadas sexualmente dentro de nuestras fronteras por delincuentes proxenetas, ahora sobre todo en pisos, pero también en clubes, rotondas y en la prostitución 2.0.

¿Hay mujeres libres, felices y contentas en contexto de prostitución? Dicen que sí, que las hay, pero es una cifra residual comparada con la mayoría de las mujeres que llegan a España en busca de comida para sus hijos e hijas, y es precisamente de esa pobreza y necesidad de la que se aprovechan los delincuentes para explotarlas sexualmente.

Pero no todas las víctimas son migrantes. Ahora también hay chicas españolas, captadas a través de las redes sociales con el cebo de la creación de contenido digital para plataformas proxenetas, como OnlyFans, que es una entrada solapada a la prostitución; y también hay casos reales terribles, como el que yo he contado en mi último corto documental “Abril, hoy no es invierno”, donde una mujer española muy joven, con parálisis cerebral, era explotada sexualmente en su casa por su propia familia. A Abril le anunciaban para venderla en páginas machirulas con “no se mueve y no habla”, y así más de 5 hombres la violaban cada día. Por cierto, ninguno está en la cárcel.

Esto tiene que ver, por un lado, con la demanda constante de servicios sexuales: más de 8.500.000 de españoles reconocen consumir sexo de pago. Esta millonada de españolitos que compran y alquilan mujeres dejan a proxenetas, mafias y delincuentes varios, un monto que, de media, alcanza los 7.500.000 de euros cada día, porque esta es una actividad en constante e imparable expansión, y un negocio muy boyante; además, todo en dinero negro, negrísimo. Un dinero que solo beneficia a unos pocos, y no precisamente a las mujeres explotadas.

Los hombres demandantes de estos servicios son cada vez más jóvenes debido a la normalización de la prostitución. Este es un fenómeno “de siempre, de toda la vida”. Los pisos crecen como setas en todas las ciudades y los puticlubes pueblan todas nuestras carreteras. Pero también por la falta de educación afectivo-sexual tanto en los entornos familiares como escolares, esto hace que en este momento la “escuela” de la sexualidad de los chavales está siendo la pornografía desde edades muy tempranas, un incentivador de la prostitución. Detrás de esta, en demasiados casos, están la trata, la explotación sexual, el abuso y la violencia. Pero también porque se permite.

Día Internacional contra la explotación sexual y la trata de personas

La reforma de la Ley Orgánica para penalizar cualquier forma de proxenetismo, para que nadie pueda lucrarse con la prostitución ajena, no prosperó en el Congreso, como tampoco parece que la esperada Ley Integral contra la Trata vaya a salir adelante en esta legislatura.

Una vez más, este tema no está en el centro del discurso político ni parece importante o urgente, por un lado, condenar a todos los que se enriquecen de este crimen contra las mujeres; y, por otro, a vestir de derechos a las más desnudas de estos. Porque esto no va de moral, ni siquiera de sexo, sino que va de violencia sistemática, de esclavitud, de vulneración de todos y cada uno de los derechos fundamentales.

¿Pero y si estas mismas mujeres para poder subsistir decidieran vender sus órganos? ¿Qué pasaría? Sus riñones, al fin y al cabo, son suyos, como su vagina. Podrían venderlos si ese fuera su deseo: libertad para ser puta, libertad para vender las vísceras. Pues bien, las leyes y los derechos humanos lo impedirían, porque de no ser así, los ricos vivirían más años a costa de los órganos de las personas más vulnerables. Ningún gobierno consentiría el tráfico de órganos o la trata para la extracción de órganos, ¿pero por qué esa mirada para otro lado con la explotación sexual? ¿Por qué no sale adelante la Ley Integral contra la Trata, lista desde hace años? Seguramente no es nada personal hacia las mas indigentes de vestimenta y derechos, sino que, sin más –y como decía Coppola en la saga de El Padrino–, solo son negocios.